lunes, 20 de julio de 2015

NO LA LLAMES UE, LLÁMALO IV REICH

José Enrique Centén Martín
Las supuestas negociaciones con Grecia nos demuestran que esto no es el planteamiento político de una Europa unida, es cercano a un IV Reich dado el predominio de Alemania como nuevo soberano sobre el resto de los países, la nación alemana es quien decide qué y cómo se penaliza en el seno de la UE.
Practicando el morbo godo de una manera más sutil, el ahogamiento financiero para conseguir la muerte del adversario, en este caso la de todo un pueblo, el griego,  debido al atrevimiento de confrontación  por el primer ministro de Grecia, que puede llevarle al suicidio político o a nuevas elecciones anticipadas ante el fracaso de las negociaciones, y la obligación de pagar deudas contraídas con bancos por los intereses de usura, mucho mayor estos que el capital prestado, siendo los mayores prestamistas los bancos alemanes.
La sumisión de los dirigentes políticos a la Banca es total, la única empresa privada que nunca arriesga dinero al ser la financiera de partidos políticos y de muchos dirigentes que dictan leyes a su favor. Contrariamente ocurre con el particular, autónomo o pequeño empresario, ellos arriesgan y si no le pagan, se les persigue, expropian sus bienes para pagar la deuda, siendo el primero en cobrar el Banco, luego el resto si queda algo, debido a las leyes elaboradas a tal fin.
A la Banca española se le ha insuflado 100.000 M de € con préstamos de la UE, préstamo que debemos de pagar todos los españoles y, para asegurar su cobro los dos partidos hasta ahora dominantes cambiaron el artículo 135 de la Constitución en septiembre de 2011, en  solo una semana de consultas, la UE que marcó la pauta para que fuese prioritario el pago de la deuda principalmente, aprobado por mayoría parlamentaria, algunos partidos no votaron y otros se ausentaron, quiero no pensar mal, pero al menos podían haber votado NO, ¿por qué no lo hicieron?, mi mente un tanto retorcida supone que también debían dinero a la Banca y no querían morder la mano de quien te da de comer, quedando el artículo 135 de la Constitución Española en su punto 3, de la siguiente forma:
Los créditos para satisfacer los intereses y el capital de la deuda pública de las Administraciones se entenderán siempre incluidos en el estado de gastos de sus presupuestos y su pago gozará de prioridad absoluta. Estos créditos no podrán ser objeto de enmienda y modificación, mientras se ajusten a las condiciones de la Ley de emisión.
Merkel, como cabeza visible de este IV Reich aplica a rajatabla los postulados Hobbes, reflejados en su libro Leviathan sobre el gobierno (L, 16): el soberano es “dueño de todas las acciones” con capacidad para dictar, ejecutar e interpretar las leyes sea en lo legislativo, ejecutivo o judicial. El soberano no es igual ante la ley, él está por encima de ella y puede usarla a discreción, recompensando o sancionando a quien crea conveniente por su comportamiento.
¿Quién es Txipras para convocar un referéndum al pueblo griego?, tamaña osadía no se debe permitir sin ser juzgado por ello y Merkel / Alemania como nuevo soberano de la UE disfruta de un poder ilimitado,  ejerciendo el absolutismo y la práctica del despotismo ilustrado “todo para el pueblo, pero sin el pueblo”, siguiendo parte del decálogo del soberano descrito en Leviathan, destacando: Limitar la libertad de expresión, juzgando las que considere contrarias a su criterio. Fijar la educación con un solo fin, el deber de sumisión. Establecer lo bueno y lo malo, y juzgar según su criterio. Intervención en la economía redistribuir o expropiar.
Aplicando la máxima de Maquiavelo “es preferible que los súbditos teman al soberano, a que le amen”, porque el temor es fácil de controlar desde el poder, mientras que el amor exige reciprocidad. Por ello conduce a Grecia al esclavismo, no permitiendo que prospere su economía al estarse apropiando de los beneficios y constantemente está alentando el miedo para justificar medidas drásticas y permanentes. Esta intransigencia alemana la ejerce también como ejemplo para el resto de los países del sur, sobre todo Italia, España, Portugal. Alemania siempre ha menospreciado a los países mediterráneos desde la antigüedad.
Las artificiales cadenas puestas en los acuerdos comerciales han logrado que multitud de individuos se transformen en una sociedad de súbditos a las órdenes del soberano absoluto, obligados de por vida y sin poder renunciar a estos pactos por sí mismos.
¿Hasta qué punto hemos de renunciar a nuestra libertad y nuestros derechos?, ¿cuál es el verdadero precio de nuestras vidas?   ¡No al IV Reich!

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