sábado, 9 de diciembre de 2017

"De la ley a la ley", o el gran fraude político de la "transición" española

"De la ley a la ley", o el gran fraude político de la "transición" española

Manuel Medina
¿Por qué desde el extranjero no se nos acaba de comprender?
El magazine neoliberal estadounidense "Slate" manifestaba hace unos días su extrañeza porque, transcurridos más de 40 años desde la muerte del dictador Francisco Franco, y más de 80 de la insurrección armada que lo llevó al poder, su herencia política continúe siendo motivo de debate en el seno de la sociedad española. La revista dice que el legado de Franco continúa dividiendo las opiniones en España.
¿Qué es lo que puede estar provocando una situación como esta, después de la desaparición física de Franco hace ya casi medio siglo? Con no poca ingenuidad y gran desconocimiento de cuáles son las estructuras políticas y económicas que rigen la vida española, "Slate" atribuye el fenómeno a hechos ciertos, pero manifiestamente secundarios. Opina que ello se debe a la "debilidad" de la Ley de Amnistía y a la inercia política del bipartidismo que ha dominado la vida política española a lo largo de las últimas cuatro décadas. Agrega, además, como otro factor, la ausencia en España de un consenso claro sobre el periodo de la autocracia franquista que, según la revista, dificulta la construcción de referencias democráticas que sean reconocidas por todos.
No sin asombro, el magazine Slate pone de relieve el hecho de que el pasado 12 noviembre un juez suspendiera el proyecto del Ayuntamiento de Madrid para proceder la asignación de nuevos nombres a 52 calles, intituladas con apellidos que homenajean a antiguos jerarcas del Régimen franquista o a acontecimientos festejados por éste. La demanda en contra de los cambios de denominaciones fue formulada ante el juzgado por la "Fundación Francisco Franco". Sin embargo, lo crea o no la revista Slate, hechos como el que cita ocurren con bastante frecuencia en el marco de la "democracia" española.
Los márgenes políticos que permite el actual sistema monárquico español son tan estrechos que ni siquiera haciendo uso de sus propias leyes es posible evitarlos. No es una casualidad, por ejemplo, que pese a ser evidente que los independentistas catalanes se han caracterizado en su conducta por la práctica de un pacifismo pertinaz, finalmente hayan sido acusados por la Fiscalia General del Estado precisamente por ejercer la rebelión y la violencia. Durante la dictadura franquista las cosas no hubieran sido extraordinariamente distintas.
La publicación estadounidense despacha el asunto calificando estos hechos de "surrealistas", pues, según asegura, España vive bajo la custodia de dos fantasmas. Por una parte, una Fundación dedicada a cuidar de la memoria del dictador. Y, por otra, el hecho abracadabrante de que, a 42 años de su muerte, continúen perviviendo los símbolos de un Régimen fascista en los espacios urbanos y cotidianos por donde transcurre la vida de los españoles.
La publicación norteamericana enfatiza, atónita, la circunstancia de que todavía existan más de 1.000 calles y 80 colegios cuyos nombres están directamente vinculados al franquismo. Posiblemente los autores del artículo desconozcan que en la ciudad de Santa Cruz de Tenerife dos ciclópeos monumentos franquistas franquean la fachada marítima de la capital de esa isla canaria, sin que sus autoridades expresen el más mínimo rubor por la imagen de un Francisco Franco alado, a la grupa de una enorme águila.
La revista recuerda que hasta las propias Naciones Unidas han exigido al gobierno español que elabore un plan de reparación para las víctimas de la dictadura. Sin embargo, el tema es intocable. Permanece en punto muerto, sin que ni una amplia demanda social, ni los políticos institucionales se atrevan a ponerlo en marcha.
¿Qué es, pues, lo que ha convertido a una parte de la sociedad española en una suerte de "estatua de sal", inamovible y fuertemente anclada en su pasado político ?
Pese a las interrogantes y a la perplejidad de la revista norteamericana, la realidad es que sí existen poderosas razones que han impedido que el tránsito desde la pasada dictadura a una democracia real se haya producido y que, muy probablemente, tampoco se produzca en un corto plazo de tiempo.
LA "IZQUIERDA", VENDEDORA DE UNA MERCANCÍA AVERIADA
Durante las últimas cuatro décadas los partidos de "izquierda" - PCE y PSOE - se dedicaron a vender profusamente en el extranjero la mercancía averiada de la transición pacífica de la dictadura a la democracia en España. Propalaban fuera que en nuestro país se había producido una mágica "reconciliación" entre los vencedores y vencidos del pasado. Algunos propagandistas políticos de las dos organizaciones citadas actuaron como auténticos difusores volantes de la "inédita" experiencia de la "transición pacífica" española en países latinoamericanos como Chile y la Argentina, que en las décadas de los 80 y 90 acababan de salir de sus respectivas dictaduras militares.
Estos personajes no se recataron a la hora de visitar Universidades, recién inaugurados parlamentos, organizaciones políticas e institucionales, difundiendo elogiosamente el contenido de la talismánica fórmula que había permitido que, según ellos, aquellos que durante años ejercieron con dureza y violencia el poder, se dieran ahora fraternales abrazos con quienes habían sufrido sus persecuciones. Con aires de sapiencia y magisterio se atrevían a recomendar a los chilenos, por ejemplo, cómo deberían de actuar para que la transición a la democracia en su país no fuera traumática. No pocos dirigentes de la "izquierda" chilena siguieron el consejo. Y así les ha ido.
Esas "lecciones" impartidas no eran auténticas. Pero sobre esa "originalisima experiencia histórica carente de precedentes" se escribieron centenares de libros, tesis doctorales y artículos de prensa, programas de TV, etc. Todavía hoy, quienes tratan de salvar los muebles de aquella desafortunada cabriola persisten en continuar cantando sus loas a una transición que no lo fue y que durante todos estos años ha servido de plataforma para urdir y extender la corrupción política y económica a todos los ámbitos de la vida española.
El rigor de las sentencias de la historia, no obstante, suele ser inexorable, y acaba abriéndose camino a través de los obstáculos que presentan interesadas falsificaciones. La verdad es que el proceso político español que siguió a la dictadura fue tan sólo una burda estafa política. Como se expresaba entonces en los medios institucionales afines al Régimen, se trataba de pasar "de la ley a la ley". Es decir, de las leyes de la dictadura a las nuevas leyes de una Monarquía que había sido "instaurada" por expreso deseo del dictador. La fórmula era, ciertamente, risible. Podríamos decir, incluso, fantasmagórica, desde una perspectiva histórica. Pero tanto quienes la ofertaban, como aquellos que se arrogaban la representatividad política de la sociedad española, la aceptaron sin paliativos. El monopolio de los medios de comunicación se encargó de una sociedad española sin experiencia politica pudiera engullir el fraudulento contubernio sin atragantarse.
EL EPÍLOGO DE UNA AVENTURA
La verdad es que, esencialmente, nada había cambiado. El "nuevo" régimen político sólo introdujo cambios formales lampedusianos, previamente pactados con los que hasta entonces habían ostentado la representación de la oposición. Los llamados partidos políticos de "izquierda" y los dos sindicatos que dependian de ellos concertaron con los miembros del antiguo aparato burocrático de la dictadura un confortable ámbito de actuación, en el que se les garantizaba su participación en parcelas de la institucionalidad de la "nueva" Monarquía borbónica y -algo muy revelante- se garantizaban los avales que permitieran la supervivencia económica a sus respectivas burocracias sobrevenidas. Con la anuencia de sus opositores de antaño, el neofranquismo reciclado garantizaba así también el certificado de "veracidad" de la operacion politica que había permitido su propìa "reconversion" democrática. Fue, pues, la dirigencia de las organizaciones politicas de la "izquierda" de aquellos años quienes otorgaron el "nihil obstat" a la maquinación. Sus sucesores de las últimas decadas no harían más que ratificarla en el tiempo.
Y, aunque en la narrativa política vigente este factor no suela tenerse en cuenta, las cosas sucedieron de esta forma porque tras las bambalinas de todo el andamiaje del Estado se encontraba realmente una omnipotente clase empresarial y bancaria, que había utilizado los casi 40 años dictadura para acumular enormes cantidades de capital, obtenido gracias a la sobreexplotación sin freno ni réplica, que les habia permitido el Régimen de Franco. Esas clases sociales hegemónicas se encontraban a la muerte del dictador no sólo interesadas en que se produjeran algunos "cambios" cosméticos en la fachada del aparato del Estado, que facilitaran sus fluidas relaciones económicas internacionales. También estaban hondamente preocupadas por el estado de descomposición de la dictadura y la vorágine social que en contra de esta tenía lugar en las calles. Temian, y con razón, que una hipotética caida del franquismo pudiera arrastrarlos también a ellos.
Resulta pues, entendible que desde el exterior no se comprenda cual es la naturaleza real del actual régimen político español. O sea, su carácter de mero continuador del franquismo, con todos los agregados que se han ido añadiendo en el curso de los años subsiguientes . Los equivocados articulistas de la revista estadounidense Slate son, en el mejor de los casos, víctimas, como hemos sido muchos de nosotros, de un engaño deliberado que tuvo su origen hace nada menos que 40 años.
Canarias semanal
compartir
                        
Dirección corta: https://lahaine.org/rA5
Texto completo en: https://www.lahaine.org/de-la-ley-a-la

El independentismo catalán llena Bruselas con una manifestación de 45.000 personas

El independentismo catalán llena Bruselas con una manifestación de 45.000 personas

Sputnik / La Haine
Además los manifestantes piden la puesta en libertad de los presos políticos
Un total de 45.000 personas, según datos de la Policía belga, llenaron las calles de Bruselas para manifestarse en favor del independentismo catalán.
Además los manifestantes piden la puesta en libertad de los cuatro líderes políticos y civiles presos en Madrid en el marco de la causa que investiga los presuntos delitos derivados del proceso de ruptura desarrollado en la pasada legislatura, cuyo fin fue decretado por el régimen español.
"Venimos a Bruselas para hacer sentir nuestra voz pacífica pero firme", dijo al final de la marcha el expresidente catalán Carles Puigdemont, que se desplazó a principios de noviembre a la capital belga para eludir la acción represiva de la "justicia" española.
El líder independentista, que es candidato a las elecciones del próximo 21 de diciembre mediante la candidatura Junts Per Catalunya, afirmó durante su discurso que la Cataluña movilizada ha de servir para "construir oportunidades de progreso y reforma europeos".
"Queremos una Europa que escuche no solo a los Estados, sino también a sus ciudadanos", añadió el expresidente catalán, que durante una parte de su intervención interpeló de manera directa al presidente de la Comisión Europea, Jean Claude Juncker, al que, entre otras cosas, acusó de respaldar la represión del régimen español.
Antes de Puigdemont tomó la palabra Marta Rovira, secretaria general de Esquerra Republicana de Catalunya, partido al que pertenece Oriol Junqueras, el otro gran candidato del independentismo para los comicios de diciembre, que actualmente se encuentra en una prisión en Madrid.
Rovira leyó una carta escrita por Junqueras desde la prisión en la que pidió a las bases independentistas "seguir luchando con una sonrisa" y acudir a las urnas de forma masiva.
También tomaron la palabra ante los manifestantes los cuatro antiguos integrantes del Gobierno catalán que se desplazaron a Bruselas a principios de noviembre junto al expresidente Puigdemont.

El acto tuvo un componente internacional con la presencia, entre otros, de la eurodiputada de Gales Jill Evans y el eurodiputado por Eslovenia Ivo Vajgl, representantes de una plataforma conformada por una treintena de parlamentarios europeos que aboga por el establecimiento de un diálogo entre las instituciones comunitarias y Catalunya.
La manifestación fue convocada por las entidades civiles Asamblea Nacional Catalana y Òmnium Cultural, cuyos presidentes se encuentran presos en Madrid mientras se instruye la causa donde podrían afrontar una acusación por delitos de sedición.
El lema bajo el que marcharon 45.000 personas en el corazón del club comunitario 'Europe wake up, democracy for Catalonia' (Europa, despierta, democracia para Catalunya).
Los distintos oradores que tomaron la palabra ante los manifestantes instaron de manera constante a la Unión Europea a interesarse por la situación de los independentistas presos a través de discursos pronunciados en inglés, francés, español y catalán.
Texto completo en: https://www.lahaine.org/el-independentismo-catalan-llena-bruselas

Felicidad, resiliencia, anticapitalismo

Felicidad, resiliencia, anticapitalismo

Reinaldo Iturriza
No hay solución al problema del cambio climático dentro del marco capitalista, a lo sumo elección entre alternativas infernales
La revista 'BioScience', del American Institute of Biological Sciences (Instituto [Norte]Americano de Ciencias Biológicas), publica en su edición de noviembre de 2017 una “Advertencia de la Comunidad Científica Mundial a la Humanidad: segundo aviso” (1), suscrita por más 15 mil científicos de 184 países.
El primer aviso, publicado en 1992 (el mismo año de la célebre Cumbre de la Tierra) y suscrito por más de 1700 científicos, iniciaba de la siguiente manera: “Los seres humanos y el mundo natural van rumbo a una colisión. Las actividades humanas infligen severo y a menudo irreversible daño al medio ambiente y a los recursos críticos. Si no son controladas, muchas de nuestras prácticas actuales ponen en serio riesgo el futuro que deseamos para la sociedad humana y los reinos animal y vegetal, posiblemente alterando el mundo viviente de tal forma que será imposible preservar la vida tal y como la conocemos ahora. Urgen cambios fundamentales si queremos evitar la colisión a la que nos conduce nuestro rumbo actual” (2).
Veinticinco años después, el rumbo no solo no fue corregido, sino que el paso fue acelerado, de acuerdo al balance que arroja el documento más reciente: “Con su fracaso en limitar adecuadamente el crecimiento de la población, en reevaluar el papel de una economía enraizada en el crecimiento permanente, en reducir la emisión de GEI [Gases de Efecto Invernadero], en incentivar la energía renovable, en proteger el hábitat, en restaurar los ecosistemas, en parar la extinción de fauna, en frenar las especies invasivas, la humanidad no está tomando los pasos urgentes que necesitamos para salvaguardar nuestra muy amenazada biósfera”.
De acuerdo a los científicos, “hemos desatado un evento de extinción masiva de especies, la sexta en unos 540 millones de años, mediante la cual muchas de las actuales formas de vida podrían ser aniquiladas o, como poco, comprometidas a la extinción hacia el final de este siglo”. Y vuelven a advertir: “Pronto será demasiado tarde para cambiar el rumbo de la actual trayectoria que nos lleva al fracaso y nos estamos quedando sin tiempo”.
No es ciencia ficción. Son los hechos. La evidencia es abrumadora y, en buena medida, irrefutable.
2.- El filósofo, matemático y ecologista Jorge Riechmann, y uno de los firmantes del segundo aviso, aporta información abundante y muy valiosa en su libro de 2015: “Autoconstrucción. Ensayos sobre la transformación cultural que necesitamos” (3).
El problema, plantea de entrada, es el capitalismo entendido como modelo civilizatorio: “El capitalismo en su infancia explotaba a las personas y devastaba la naturaleza; el capitalismo en su senectud explota a las personas y devasta la naturaleza. La diferencia es que ahora, después de dos siglos de industrialización capitalista, es ya el planeta entero el que está sometido a esas dinámicas; y la destrucción se ha acelerado tanto que apenas tenemos ya tiempo para luchar por un cambio de rumbo”.
La devastación que produce el capitalismo se expresa, entre otras formas, en el calentamiento global: vamos rumbo a un incremento de entre cuatro y seis grados centígrados en la temperatura promedio del planeta (respecto de las temperaturas preindustriales), lo que ocurrirá antes de que finalice el siglo XXI. Si bien el cuerpo humano puede asimilar este cambio, no sucede así con “los cultivos y los agrosistemas que utilizamos para la producción de alimentos”. Riechmann es severo en el diagnóstico: “Vamos a un genocidio preprogramado (aunque previsible y evitable)”.
A propósito del hito que significó la Cumbre de Río de 1992, pero sobre todo de la necesidad de impugnación radical del actual modelo civilizatorio, Riechmann cita al climatólogo Kevin Anderson, director adjunto del Centro Tyndall para la Investigación del Cambio Climático, quien afirma: “Tal vez, durante la Cumbre de la Tierra de 1992, o incluso en el cambio de milenio, el nivel de los dos grados centígrados podría haberse logrado a través de significativos cambios evolutivos en el marco de la hegemonía política y económica existentes.
¡Pero el cambio climático es un asunto acumulativo! Ahora, en 2013, desde nuestras naciones altamente emisoras (post-) industriales nos enfrentamos a un panorama muy diferente. Nuestro constante y colectivo despilfarro de carbono ha desperdiciado toda oportunidad de un ‘cambio evolutivo’ realista para alcanzar nuestro anterior (y más amplio) objetivo de los dos grados. Hoy, después de dos décadas de promesas y mentiras, lo que queda del objetivo de los dos grados exige un cambio revolucionario de la hegemonía política y económica” (el énfasis es del propio Anderson).
Mucho se ha escrito sobre Venezuela y su condición de país mina, del carácter “rentístico petrolero” de su capitalismo, y del correlato político, social y cultural de este modelo. Pero no es menos cierto que “vivimos en una civilización minera que en un lapso de tiempo brevísimo en términos históricos está acabando con los tesoros del subsuelo”. Así, por ejemplo, “el cénit del petróleo (peak oil) ya comenzó en 2005, cuando se alcanzó el techo de extracción del crudo convencional de mejor calidad”. Y no es solo el petróleo: el cénit del gas natural puede alcanzarse antes de 2020, lo mismo que del uranio; el del carbón alrededor de 2020, el del cobre en 2024, el del aluminio en 2057, el del hierro en 2068. “Resulta incluso posible que el cénit conjunto de las energías no renovables (que hoy proporcionan las nueve décimas partes de la energía primaria que estamos usando) sea alcanzado en 2018”.
Plantea Riechmann, siguiendo a Daniel Tanuro, que no hay solución al problema del cambio climático “dentro del marco capitalista”, a lo sumo elección entre “alternativas infernales”, tales como la energía nuclear o la geoingeniería. Para detener la aniquilación de la vida sobre el planeta, lo primero que habría que hacer, puntualiza Tanuro, es expropiar a las compañías de energías fósiles y de las finanzas. Además, tendríamos que avanzar en “la supresión de las patentes en el ámbito de la energía, la lucha contra la obsolescencia programada de los productos, el fin de la primacía del automóvil, una extensión del sector público (particularmente para el aislamiento de los edificios), la reabsorción del paro mediante una reducción generalizada y drástica de la jornada laboral (sin merma del salario), la supresión de las producciones inútiles y nocivas como las armas (con recolocación de los trabajadores), la localización de la producción y la sustitución de la agroindustria globalizada por una agricultura campesina de proximidad. Es más fácil decirlo que hacerlo, pero lo primero que hay que hacer es decirlo”.
3. Resulta imposible entender lo que acontece en Venezuela ignorando esta información de contexto. Una vez que comenzamos a asimilar las implicaciones de estas circunstancias históricas, vamos comprendiendo el dilema al que nos enfrentamos: elegir, en el mejor de los casos, entre alternativas infernales, cualesquiera que estas sean, o luchar para evitar volver al infierno. “Entrad, mas debo advertiros que quien mira hacia atrás vuelve a salir” (4), dijo el ángel portero a Dante y Virgilio, mientras les abría la sagrada puerta que conduce al purgatorio.
No podemos volver atrás.
Las sistemáticas agresiones contra la sociedad venezolana se relacionan directamente con el cénit de las energías no renovables; es decir, son expresión de la clara intención de los poderes fácticos del capitalismo global, comenzando por el imperialismo estadounidense, de recuperar el control de nuestros recursos en tiempos de creciente escasez.
Riechmann se pregunta: “¿Qué valores y rasgos sociales deberían prevalecer para salir adelante en las dificilísimas situaciones que vamos a encarar en el Siglo de la Gran Prueba? Bueno, se diría que para visibilizarlo ¡basta con invertir los rasgos fácticos de nuestras sociedades capitalistas neoliberales, en su configuración actual! En efecto, necesitaríamos 1) un nivel muy elevado de igualdad social, 2) difundidos y encarnados valores de solidaridad, cooperación y ayuda mutua, y 3) estructuras políticas fuertes y legítimas – incluyendo fuerzas policiales y militares identificadas con los intereses populares”.
¿Se comprende a dónde conduce el descomunal esfuerzo por revertir los niveles de igualdad social conquistados por la revolución bolivariana? ¿Se comprende por qué para los enemigos de la revolución es vital destruir la sociabilidad cimentada por el chavismo, fundada en la solidaridad? ¿Se comprende el porqué del sistemático ataque contra el Estado en su conjunto (incluida Petróleos de Venezuela, como ha puesto al descubierto recientemente la Fiscalía General de la República), contra el árbitro electoral, contra la Fuerza Armada Nacional Bolivariana?
Lo que está bajo ataque no es simplemente un Gobierno, sino un experimento político popular de signo transformador, que tuvo el atrevimiento de cuestionar el infernal statu quo global. De allí el pertinaz empeño en retratarlo como la encarnación del infierno en la Tierra, pero sobre todo eso explica el empeño puesto en que la sociedad venezolana sienta que ha retornado al infierno. Es el tipo de subjetividad que suscita la hiperinflación, por ejemplo: exasperación porque nadie hace nada, percepción de pérdida del horizonte material, sensación de que no hay nada que hacer.
Esto no es en lo absoluto casual. Como explica Peter Weiss: “Lo tremendo del infierno es su fijeza. Lo tremendo de allí es que los hombres, una y otra vez, por los siglos de los siglos, tienen que dejarse despedazar por el más poderoso. En cambio, en el purgatorio pueden defenderse. Tienen la libertad de tomar posición ante lo hostil. Con una vigilancia y una tensión constantes, pueden llegar a hundir el imperio de sus atormentadores. El dolor que ahí experimentan puede todavía tener sentido, si es parte de una resistencia. El paso del infierno al purgatorio es el paso de la petrificación a la razón” (5).
Las agresiones contra Venezuela persiguen precisamente esto: el paso, o más bien el retorno de la razón a la petrificación. Petrificados, o en vías de estarlo, somos infinitamente más susceptibles de caer en la trampa de creer que solo hay salida en el marco del capitalismo, es decir, que solo podemos elegir entre alternativas infernales, se vistan del ropaje político que sea.
En tales circunstancias, más que la ingenua felicidad de autoayuda, la glorificación de las salidas individuales (que con tanta frecuencia pasa por la más políticamente correcta defensa del bienestar de la familia) o el nihilismo de quienes solo desean vivir el momento presente, raudos y felices, abrasados por el fuego y la sed (6), lo que corresponde es la resiliencia. Pero de nuevo, no la resiliencia que, como recuerda Riechmann, “se ha transformado en un ideologema central del discurso capitalista”, de acuerdo al cual “no hay problemas colectivos, ni conflictos sociales: solo carencias individuales”. No la resiliencia entendida como la capacidad de sobreponerse a las adversidades y hacerse fuerte “para triunfar en la lucha de todos contra todos que es el mercado capitalista”. Al contrario, resiliencia asociada a la idea de “esperanza desengañada, esperanza que no se haga ni la menor ilusión sobre la profundidad de la tragedia humana”.
Resiliencia porque estamos mal y porque vamos de mal en peor; porque estamos lejos de vivir en el mejor de los mundos posibles; resiliencia que traduce la alegría de quienes luchan contra un modelo civilizatorio que nos conduce a la barbarie; resiliencia para no retornar al infierno y para que el mundo deje de serlo. Para que la humanidad tenga futuro. Para que triunfe la vida en la Tierra.
----
Notas

(1) Advertencia de la Comunidad Científica Mundial a la Humanidad: Segundo Aviso. 2017.

(2) Union of Concerned Scientists. World Scientists’ Warning to Humanity. 1992. http://scientistswarning.forestry.oregonstate.edu/sites/sw/files/Warning_article_with_supp_11-13-17.pdf
(3) Jorge Riechmann. Autoconstrucción. Ensayos sobre la transformación cultural que necesitamos. Editorial Los Libros de la Catarata. Madrid, España. 2015.
(4) Dante Alighieri. La Divina Comedia. Purgatorio, Canto IX. Pág. 205.
(5) Peter Weiss. Informes. Diálogo sobre Dante. Editorial Lumen/Alianza Editorial. Madrid, España. 1974. Págs. 153-154.
(6) Dante Alighieri. La Divina Comedia. Purgatorio, Canto XXVI. Pág. 266.
compartir
                        
Dirección corta: https://lahaine.org/qY0
Texto completo en: https://www.lahaine.org/felicidad-resiliencia-anticapitalismo

Plan exterminio mapuche 4

"Donde hay poca justicia es un peligro tener razón". Francisco de Quevedo.

La imagen puede contener: 1 persona, texto

"La solidaridad es la ternura de los pueblos" Ché

La imagen puede contener: 1 persona